LAS BODAS DE FIGARO

 

  ATTO PRIMO


Scena Prima

(Castello del Conte Almaviva, vicino a
Siviglia. Camera non affatto ammobiliata,
una sedia d'appoggio in mezzo Figaro
con una misura in mano e Susanna allo
specchio che si sta mettendo un
capellino ornato di fiori
)

Nº 1. Duetto

FIGARO
(misurando)
Cinque... dieci.... venti... trenta...
trentasei...quarantatré...

SUSANNA
(guardandosi nello specchio)
Ora sì ch'io son contenta;
sembra fatto inver per me.

FIGARO
Cinque...

SUSANNA
Guarda un po',
mio caro Figaro,

FIGARO
...dieci..

SUSANNA
...guarda un po',
mio caro Figaro,..

FIGARO
...venti..

SUSANNA
...guarda un po'..

FIGARO
...trenta...

SUSANNA
...guarda un po',
guarda adesso il mio cappello...

FIGARO
...trentasei...

SUSANNA
...guarda
adesso il mio cappello...

FIGARO
...quarantatré.

SUSANNA
...guarda un po',
mio caro Figaro, guarda
adesso il mio cappello, ecc.

FIGARO
Sì mio core,
or è più bello,
sembra fatto inver per te.

SUSANNA
Guarda un po', ...

FIGARO
Sì mio core...

SUSANNA E FIGARO
Ah, il mattino alle nozze vicino
quanto è dolce al mio/tuo tenero sposo
questo bel cappellino vezzoso
che Susanna ella stessa si fe'.

SUSANNA
Cosa stai misurando,
caro il mio Figaretto?

FIGARO
Io guardo se quel letto
che ci destina il Conte
farà buona figura in questo loco.

SUSANNA
E in questa stanza?

FIGARO
Certo: a noi la cede
generoso il padrone.

SUSANNA
Io per me te la dono.

FIGARO
E la ragione?

SUSANNA
(toccandosi la fronte)
La ragione l'ho qui.

FIGARO
(facendo lo stesso)
Perché non puoi
far che passi un po' qui?

SUSANNA
Perché non voglio.
Sei tu mio servo, o no?

FIGARO
Ma non capisco
perché tanto ti spiace
la più comoda stanza del palazzo.

SUSANNA
Perch'io son la Susanna, e tu sei pazzo.

FIGARO
Grazie; non tanti elogi: Guarda un poco
se potria star meglio in altro loco.

Nº 2 Duetto

CHERUBINO
(con passione e sospirando)
A ubbidirvi, signor, son già disposto.

CONTE
Via, per l'ultima volta
la Susanna abbracciate.

(Cherubino abbraccia Susanna che rimane
confusa
)

(Tra sè)

Inaspettato è il colpo.

(Conte e Basilio partono)

FIGARO
Ehi, capitano,
a me pure la mano;

(piano a Cherubino)

io vo' parlarti
pria che tu parta. Addio,
picciolo Cherubino;
come cangia in un punto il tuo destino.

Nº 9 Aria

FIGARO
Non più andrai, farfallone amoroso,
notte e giorno d'intorno girando;
delle belle turbando il riposo
Narcisetto, Adoncino d'amor.
Non più avrai questi bei pennacchini,
quel cappello leggero e galante,
quella chioma, quell'aria brillante,
quel vermiglio donnesco color.
Tra guerrieri, poffar Bacco!
Gran mustacchi, stretto sacco.
Schioppo in spalla, sciabola al fianco,
collo dritto, muso franco,
un gran casco, o un gran turbante,
molto onor, poco contante,
Ed invece del fandango,
una marcia per il fango.
Per montagne, per valloni,
con le nevi e i solleoni.
Al concerto di tromboni,
di bombarde, di cannoni,
che le palle in tutti i tuoni
all'orecchio fan fischiar.
Cherubino alla vittoria:
alla gloria militar.

(Partono tutti al suono d'una marcia.)
   ACTO PRIMERO


Escena Primera

(Castillo del Conde de Almaviva, cerca
de Sevilla. Una habitación a medio amueblar.
Se ve un gran sillón. Fígaro está midiendo
el suelo. Susana, ante el espejo, se
está probando un sombrerito adornado
con flores
)

Nº 1 Dueto

FÍGARO
(midiendo)
Cinco... diez... veinte...treinta...
treinta y seis... cuarenta y tres.

SUSANA
(mirándose en el espejo)
Ahora sí que estoy contenta,
parece hecho expresamente para mí.

FÍGARO
Cinco...

SUSANA
Mírame
querido Fígaro...

FÍGARO
...diez...

SUSANA
... mírame
querido Fígaro...

FÍGARO
...veinte

SUSANA
... mira...

FÍGARO
...treinta...

SUSANA
... mira,
mira mi sombrero...

FÍGARO
... treinta y seis

SUSANA
... mira
mi sombrero...

FÍGARO
... cuarenta y tres.

SUSANA
...mira
querido Fígaro,
mira mi sombrero, etc.

FÍGARO
Sí, corazón mío,
ahora está más bello, en verdad que
parece hecho para ti.

SUSANA
Mira...

FÍGARO
Sí, corazón mío...

SUSANA Y FÍGARO
¡Ah!, en la mañana antes de las bodas,
qué dulce es para mí/ti tierno esposo
este bello sombrerito gracioso que
Susana se hizo ella misma.

SUSANA
¿Qué estás midiendo
querido Figarito?

FÍGARO
Miro si la cama
que nos destina el conde
quedará bien en este lugar.

SUSANA
¿En esta habitación?

FÍGARO
Cierto, nos la cede
generoso el amo.

SUSANA
Por lo que a mí toca, te la regalo.

FÍGARO
Y ¿por qué razón?

SUSANA
(tocándose la frente)
La razón la tengo aquí.

FÍGARO
(haciendo lo mismo)
Y ¿por qué no puedes
hacer que pase aquí?

SUSANA
Porque no quiero;
¿eres mi siervo o no?

FÍGARO
Pero, no entiendo
por qué te desagrada la más
cómoda habitación del palacio.

SUSANA
Porque yo soy Susana y tu estás loco.

FÍGARO
Gracias, no tantos elogios; vamos, dime
si podría estar mejor en otro lugar.

Nº 2 Dueto

Si acaso la señora,
de noche te llama
din-din; en dos pasos
a ella puedes acudir.
Si acaso luego
me llama el amo,
don-don; en tres saltos
lo voy a servir.

SUSANA
Así, si por la mañana
el querido condesito,
din-din, te manda
tres millas lejos,
don-don; y a mi puerta
el diablo lo trae,
he aquí en tres saltos...

FÍGARO
Susana, despacio, despacio...

SUSANA
¡Escucha!...

FÍGARO
Vamos, rápido...

SUSANA
Si oír deseas el resto,
desecha esas sospechas
que me agravian.

FÍGARO
Oír deseo el resto:
las dudas, las sospechas
me hielan la sangre.

SUSANA
Pues bien, escucha y calla.

FÍGARO
Habla, ¿qué hay de nuevo?

SUSANA
El señor conde
cansado de andar cazando las forasteras
bellezas extranjeras,
quiere otra vez en el castillo
probar suerte.
Ni siquiera ya de su consorte,
fíjate, siente deseo alguno.

FÍGARO
¿Y de quién, pues?

SUSANA
De tu Susanita

FÍGARO
(sorprendido)
¿De ti?

SUSANA
De mí misma, y tiene la esperanza,
que para su noble proyecto
utilísima le sea tal vecindad.

FÍGARO
¡Bravo! sigamos adelante.

SUSANA
Éstos son sus favores, esto es lo mucho
que él se preocupa por ti, por tu esposa.

FÍGARO
¡Vaya! ¡Qué caridad mas repelente!

SUSANA
Cálmate; ahora viene lo mejor: Don Basilio,
mi maestro de canto y su alcahuete oficioso,
al darme la lección
me repite cada día esta canción.

FÍGARO
¡Quién! ¿Basilio? ¡Qué sinvergüenza!

SUSANA
¿Y tu creías
que mi dote me la daban
por tu cara bonita?

FÍGARO
Me había atrevido a creerlo.

SUSANA
Él la destina
para obtener de mí ciertas medias horas...
que el derecho feudal...

FÍGARO
¡Cómo! En sus feudos,
¿no lo ha abolido ya el conde?

SUSANA
Sí pero ahora está arrepentido y parece que
quiere recuperarlo conmigo.

FÍGARO
¡Bravo! me gusta,
¡querido señor conde!
Con que nos queremos divertir:
habéis encontrado...

(Se oye sonar una campanilla)

¿Quién llama? La condesa.

SUSANA
Adiós, adiós... Fígaro, hermoso...

FÍGARO
Valor, tesoro mío.

SUSANA
¡Y tú, ten juicio!

(se marcha)

Escena Segunda

(Fígaro solo, paseando por la habitación, está
muy agitado y se frota las manos)

FÍGARO
¡Bravo, señor! Ahora empiezo a
comprender el misterio y a ver
todo vuestro proyecto. En Londres ¿verdad?...
Vos ministro, yo correo y Susana
embajadora secreta...
No será, no será: Fígaro lo dice.

Nº 3 Cavatina

Si quiere bailar,
señor condesito
el guitarrico
le tocaré, sí.
Si quiere venir
a mi escuela
la cabriola
le enseñaré, sí.
Sabré... pero despacio,
mejor, todos los secretos,
disimulando
descubriré.
El arte esgrimiendo,
utilizando el arte
por aquí pinchando,
bromeando por allá,
todas las intrigas
trastocaré.
Si quiere bailar,
señor condesito
el guitarrico
le tocaré, sí.

(Se va.)

Escena Tercera

(Entran Bartolo y Marcelina,
ésta con un contrato en la mano.
)

BARTOLO
¿Y has esperado hasta el día
fijado para su boda
para hablarme de esto?

MARCELINA
Yo no pierdo,
mi querido doctor, el valor;
para romper bodas
más avanzadas que ésta
bastó tan sólo un pretexto, y él tiene conmigo,
además de este contrato, ciertos compromisos...
que yo me sé... basta, ahora nos conviene
atemorizar a Susana, nos conviene empujarla
con habilidad a que rechace al conde.
Él, para vengarse,
tomará mi partido
y Fígaro así será mi marido.

BARTOLO
(cogiendo el contrato de las manos
de Marcelina)
Bien, me ocuparé de todo.
Revélame lo ocurrido sin reservas.

(aparte)

Me gustaría dar por mujer
a mi antigua criada,
a quien un día hizo que raptaran a mi amada.

Nº 4 Aria

BARTOLO
La venganza oh, la venganza
es un placer reservado a los sabios.
Olvidar las injurias, los ultrajes,
es bajeza, es siempre una vileza.
Con la astucia... con la argucia...
con juicio... con criterio...
se podría... el asunto es serio
más, creed, se hará.
Aunque todo el código tuviese que revolver,
aunque todo el índice debiese leer,
con un equívoco con un sinónimo,
algún enredo se encontrará.
Toda Sevilla conoce a Bartolo:
el bribón de Fígaro vencido será.
Toda Sevilla, etc.

(Él sale)

Escena Cuarta

(Marcelina, después Susana llevando en el brazo
un sombrero, una cinta y un vestido de mujer
)

MARCELINA
Aún no lo he perdido todo;
me queda la esperanza.

(Entra Susana)

Pero Susana se acerca...
Yo quiero comprobar...
Finjamos no verla.

(Aparte, levantando la voz)

¡Y con esa perla
se quiere casar!

SUSANA
(Se queda en el fondo)
De mí habla.

MARCELINA
Pero de Fígaro al fin y al cabo
nada mejor puede esperarse:
"El dinero lo hace todo"

SUSANA
(Aparte)
¡Qué lengua! Afortunadamente
todos saben cuánto vale.

MARCELINA
¡Bravo! ¡Esto es tener juicio!
Con esos ojos modestos,
¡con ese aire piadoso!
Y después...

SUSANA
(Aparte)
Es mejor irse.

MARCELINA
¡Qué buena esposa!

(Las dos van a salir y se
encuentran en la puerta
)

Nº 5 Dueto

MARCELINA
(haciendo una reverencia)
¡Pase, quede servida
distinguida señora!

SUSANA
(haciendo otra reverencia)
¡No soy tan atrevida,
señora picante!

MARCELINA
(haciendo otra reverencia)
No, primero le toca a usted.

SUSANA
(haciendo otra reverencia)
No, no, le toca a usted.

MARCELINA Y SUSANA
(haciendo otra reverencia)
Yo conozco mis deberes,
no hago groserías.

MARCELINA
(haciendo otra reverencia)
¡La nueva esposa!

SUSANA
(haciendo otra reverencia)
¡La dama de honor!

MARCELINA
(haciendo otra reverencia)
¡La querida del conde!

SUSANA
(haciendo otra reverencia)
¡De España el amor!

MARCELINA
(haciendo otra reverencia)
¡Los méritos!

SUSANA
(haciendo otra reverencia)
¡El traje!

MARCELINA
(haciendo otro reverencia)
¡El cargo!

SUSANA
(haciendo otra reverencia)
¡La edad!

MARCELINA
(haciendo otra reverencia)
¡Por Baco!, me precipito
si continúo aquí.

SUSANA
(haciendo otra reverencia)
¡Sibila decrépita,
me hace reír!

(Furiosa, Marcelina se retira)

Escena Quinta

(Susana y después Chrerubino)

SUSANA
Vete ya, vieja pedante,
doctora arrogante
porque has leído dos libros
y aburriste a la señora en su juventud...

CHERUBINO
(sale corriendo)
Susanita, ¿eres tú?

SUSANA
Soy yo, ¿qué quieres?

CHERUBINO
¡Ah, corazón mío, qué accidente!

SUSANA
¿Corazón tuyo? ¿Qué ha sucedido?

CHERUBINO
El conde, ayer,
porque me encontró solo
con Barbarina, el despido
me dio y si la condesita,
mi hermosa madrina,
no intercede por mí, me voy a la calle

(Con ansiedad)

¡y no te veré más, Susana mía!

SUSANA
¿No me verás más? ¡Bravo! Pero, así, pues,
¿no es por la condesa
que secretamente suspira tu corazón?

CHERUBINO
¡Ah! ¡Ella me inspira demasiado respeto!
¡Feliz tú que puedes verla
cuando quieres,

(Suspirando)

que la vistes por la mañana,
que la desnudas por la noche,
que le pones los broches, los encajes...!
¡Ah! Si en tu lugar...
¿Qué tienes ahí?, dime...

SUSANA
(imitándolo)
Ah la bella cinta y el gorro de dormir
de esa madrina tan bella.

CHERUBINO
(le arrebata la cinta)
¡Ah, dámela hermana
dámela por piedad!

SUSANA
(quiere quitársela)
¡Rápido, esa cinta!

CHERUBINO
(se pone a correr alrededor de la silla,
cubriendo la cinta de besos
)
¡Oh querida, oh bella, oh afortunada cinta!
No te la entregaré más que con la vida.

SUSANA
(se pone a correr detrás de él, pero después
se para como si estuviera fatigada
)
¿Qué es esta insolencia?

CHERUBINO
(saca una hoja del bolsillo)
¡Venga, estate quieta!
En recompensa
esta cancioncita mía te quiero dar.

SUSANA
(cogiendo el papel)
¿Y qué debo hacer con ella?

CHERUBINO
Léesela al ama
léela tú misma
léesela a Barbarina, a Marcelina...

(Exaltado)

léela a todas las mujeres de palacio.

SUSANA
Pobre Cherubino, ¡estás completamente loco!

Nº 6 Aria

CHERUBINO
Ya no sé lo que soy, lo que hago...
unas veces soy de fuego, otras de hielo...
cualquier mujer me hace cambiar de color,
cualquier mujer me hace palpitar.
Con sólo escuchar el nombre de amor, de gozo,
se me turba, se me altera el pecho
y me obliga a hablar de amor,
¡Un deseo, un deseo que no puedo explicar!
Hablo de amor despierto,
hablo de amor soñando,
al agua, a la sombra, a los montes,
a las flores, hierbas, fuentes,
al eco, al aire y a los vientos
que el sonido de mis vanos acentos
se llevan consigo.
Y si no tengo quien me oiga,
hablo de amor conmigo,

Escena Sexta

(Cherubino, Susana y después el conde)

CHERUBINO
(viendo al conde a lo lejos,
regresa asustado, y se oculta
detrás del sillón
.)
¡Ah, estoy perdido!

SUSANA
(trata de ocultar a Cherubino)
¡Ah, ¡Qué miedo... el conde! ¡Pobre de mí!

(Entra el conde)

CONDE
Susana, me pareces
agitada y confusa.

SUSANA
Señor... excusadme...
pero...si nunca... aquí sorprendida...
por caridad, marchaos.

CONDE
(se sienta en el sillón
y coge a Susana de la mano
)
Un momento y te dejo. Escucha.

SUSANA
No escucho nada.

CONDE
Dos palabras: Tú sabes
que embajador en Londres
el rey me ha nombrado; y para acompañarme
destino a Fígaro....

SUSANA
(con timidez)
Señor, si me atreviese...

CONDE
(con animación)
Habla, habla, querida, y con el derecho
que hoy tomas sobre mí, mientras vivas,
pide, impón, ordena.

(Con ternura, intentando de nuevo cogerle
la mano)

SUSANA
(conmovida)
Dejadme señor, no tomo derecho alguno
no lo quiero ni lo pretendo.
¡Ay infeliz de mí!

CONDE
¡Ah, no, Susana yo te quiero hacer feliz!
¡Tú bien sabes cuánto te amo! Basilio
ya te lo dijo todo, ahora escucha;
si por unos instantes
conmigo en el jardín, al oscurecer el día...
Ah! por ese favor yo pagaría...

BASILIO
(entre bastidores)
¿Ha salido hace poco?

CONDE
¿Quién habla?

SUSANA
¡Dios mío!

CONDE
Sal y que no entre nadie.

SUSANA
(muy inquieta)
¿Qué os deje sólo?

BASILIO
(entre bastidores)
Estará con la señora, voy a buscarlo.

CONDE
(señalando el sillón)
Aquí detrás me pondré.

SUSANA
No os escondáis.

CONDE
Calla, y procura que se vaya.

(El conde quiere esconderse detrás del sillón,
Susana se coloca entre el paje y él,
el conde la rechaza con dulzura. Ella vuelve,
mientras tanto el paje pasa por delante del

sillón y se pone de pie en él. Susana lo cubre
con su vestido
)

SUSANA
¡Ay de mí! ¿Qué hacéis?

Escena Séptima

(Los anteriores y Basilio)

BASILIO
Susana, ¡el cielo os salve! ¿Habéis visto
por casualidad al conde?

SUSANA
¿Y qué puede hacer conmigo el conde?
Animo, salid.

BASILIO
Esperad, oíd,
Fígaro le busca

SUSANA
(aparte)
¡Cielos!

(En voz alta)

Él busca
a quien, después de vos, más le odia.

CONDE
(aparte)
Veamos cómo me sirve.

BASILIO
Yo no he oído decir jamás en la moral
que el que ama a la mujer, odie al marido.
Porque el conde os ama...

SUSANA
(indignada)
Salid, vil ministro
del desenfreno de otros. ¡Yo no necesito
de vuestra moral,
ni del conde, ni de su amor!...

BASILIO
No hay ningún mal.
Cada cual tiene sus gustos: Yo creía
que debías preferir tener por amante,
como hacen todas,
a un señor liberal, prudente y sabio,
antes que a un jovenzuelo, a un paje...

SUSANA
(ansiosa)
¿A Cherubino?

BASILIO
¡A Cherubino!, al querubín de amor
que hoy al amanecer
rondaba por aquí
para entrar...

SUSANA
(elevando la voz)
¡Hombre maligno,
eso es una impostura!

BASILIO
¿Es un maligno con vos
quien tiene los ojos en la cara?
¿Y esa cancioncita?,
decidme en confianza, yo soy amigo
y no diré nada, a nadie,
¿es para vos? ¿para la señora...?

SUSANA
(muestra su turbación, aparte)
¿Quién diablos se lo ha dicho?

BASILIO
A propósito, hija mía,
instruidle mejor.
Él la mira en la mesa frecuentemente
y con tal inmodestia
que si el conde se da cuenta...
y en estos asuntos,
ya sabéis que él es un bestia...

SUSANA
¡Desalmado!
¿Y por qué andáis vos
divulgando tales mentiras?

BASILIO
¡Yo! Que injusticia!
Lo que compro yo vendo,
a aquello que todos dicen
yo no le añado un pelo.

CONDE
(mostrándose de pronto)
¡Cómo! ¿Qué dicen todos?

BASILIO
¡Caramba!

SUSANA
¡Oh cielos!

Nº 7: Terceto

CONDE
(a Basilio)
¡Qué oigo! Id deprisa
y expulsad al seductor.

BASILIO
En mal momento he llegado.
¡Perdonadme, oh señor mío!

SUSANA
Qué desgracia. ¡Ay de mí!

(casi desmayándose)

Estoy oprimida por el terror.

BASILIO Y CONDE
(sosteniéndola)
¡Ah!, se desmaya la pobrecita.
¡Cómo, oh Dios, le late el corazón!

BASILIO
(aproximándose al sillón
para sentarla allí
)
Despacio, despacito, sobre este asiento...

SUSANA
(despertando)
¿Dónde estoy? ¿Qué veo?
¡Qué insolencia! ¡Salid!, etc.

(ella se separa de los dos)

BASILIO
(con malicia)
¡Estamos aquí para ayudaros...
Está seguro vuestro honor...

CONDE
Estoy aquí para ayudarte.
No te turbes, amor mío.

BASILIO
(al conde)
Ah, aquello del paje que he dicho
era sólo una sospecha mía.

SUSANA
Es una artimaña, una perfidia,
no creáis al impostor.

CONDE
Que se vaya, que se vaya ese pequeño mujeriego.

SUSANA Y BASILIO
¡Pobrecito!

CONDE
(con ironía)
¡Pobrecito!
¡Pero fue sorprendido por mí!

SUSANA
¿Cómo?

BASILIO
¿Qué?

CONDE
La puerta de tu prima
ayer encontré cerrada
llamo, me abre Barbarina,
asustada, fuera de lo normal.
Yo, por su rostro empecé a sospechar;
miro, busco por todas partes,
y levantando despacio, despacito,
el tapete de la mesita
¡veo al paje!...

(imita el gesto con la bata que cubre a
Cherubino en el sillón y lo destapa
)

¡Ah, qué veo!

SUSANA
(temerosa)
¡Ay, ingrato destino!

BASILIO
(riendo)
¡Ah, mejor aún!

CONDE
Honestísima señora...
... ahora comprendo de qué va.

SUSANA
No puede acontecer nada peor,
¡Justo Dios! ¿Qué haré ahora?

BASILIO
Así hacen todas las bellas,
no es ninguna novedad.

CONDE
Basilio, id rápidamente en busca
de Fígaro:

(Señala a Cherubino que queda inmóvil)

quiero que vea...

SUSANA
(con animación)
Y yo que oiga: id.

CONDE
(a Basilio)
Quedaos. ¡Qué desfachatez! ¿Y qué excusa
tenéis si la culpa es evidente?

SUSANA
No tiene necesidad de excusa un inocente.

CONDE
Pero, éste, ¿cuándo llegó?

SUSANA
Él estaba conmigo
cuando vos aquí llegasteis, y me pedía
convencer a la señora
para que intercediera por él. Vuestra llegada
le confundió
y entonces se escondió.

CONDE
Pero si yo mismo me senté
cuando en la habitación entré.

CHERUBINO
(tímidamente)
Y entonces detrás yo me oculté.

CONDE
¿Y cuando yo allí me puse?

CHERUBINO
Entonces despacio yo me volví y aquí me escondí.

CONDE
(a Susana)
¡Oh cielos! ¿Luego ha oído
todo aquello que te decía?

CHERUBINO
Hice por no escuchar cuanto podía.

CONDE
¡Oh, perfidia!

BASILIO
Frenaos, viene gente.

CONDE
(Echa a Cherubino del sillón)
Y vos quedaos aquí, pequeña serpiente.

Escena Octava

(Entran los campesinos y las campesinas y, tras
ellos, Fígaro con un vestido blanco en el
brazo. Los campesinos y campesinas vestidos
de blanco cantan y arrojan las flores, que
ellos traen en unas pequeñas cestas,
delante del conde
)

Nº 8 Coro

CORO
Jóvenes alegres,
esparcid flores
ante el noble
nuestro señor.
Su gran corazón
os conserva intacto,
de la más bella flor
el divino candor...

CONDE
(a Fígaro sorprendido)
¿Qué es esa comedia?

FÍGARO
(a Susana, en voz baja)
Estamos ya en danza:
secúndame corazón mío...

SUSANA
(en voz baja a Fígaro)
No tengo esperanza.

FÍGARO
Señor, no desdeñéis
esto que de nuestro afecto
es merecido tributo, ahora que abolisteis
un derecho tan ingrato para quien bien ama.

CONDE
Ese derecho no existe ya, ¿qué más deseáis?

FÍGARO
De vuestra sabiduría el primer fruto
hoy nosotros recogeremos; nuestras bodas
ya se han establecido, ahora a vos toca
a la que se ha mantenido gracias a vos
inmaculada, cubrir con esta blanca
vestidura, símbolo de honestidad.

CONDE
(aparte)
¡Diabólica astucia!
Pero conviene fingir.

(en voz alta)

Estoy agradecido, amigos,
por un sentimiento tan honesto,
pero no merezco por esto
ni tributos, ni elogios; es un derecho injusto
y en mis feudos aboliéndolo
devuelvo a la naturaleza y al deber sus derechos.

TODOS
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!

SUSANA
¡Qué virtud!

FÍGARO
¡Qué justicia!

CONDE
(a Fígaro y a Susana)
Os prometo cumplir
la ceremonia,
sólo pido una breve demora, yo quiero
ante mis más fieles y con la más rica pompa
haceros plenamente felices.

(a Basilio)

Que busquen a Marcelina.

(en voz alta)

Idos, amigos.

Nº 8a Coro

CORO
(esparciendo el resto de las flores)
Jóvenes alegres,
esparcid flores,
ante el noble
nuestro señor.
Su gran corazón
os conserva intacto,
de la más bella flor
el divino candor...

(se van)

FÍGARO
¡Viva!

SUSANA
¡Viva!

BASILIO
¡Viva!

FÍGARO
(a Cherubino)
¿Y tú, no aplaudes?

SUSANA
Está afligido, pobrecito,
porque el señor lo expulsa del castillo.

FÍGARO
¡Así, en un día tan bello!

SUSANA
¡En un día de bodas!

FÍGARO
¡Cuando todos te admiran!

CHERUBINO
(se arrodilla)
¡Perdón, mi Señor!...

CONDE
No lo mereces.

SUSANA
Él es aún un chiquillo.

CONDE
Menos de lo que tú crees.

CHERUBINO
Es verdad, falté;
pero de mis labios, sin embargo...

CONDE
(lo levanta)
Bien, bien, te perdono;
todavía haré más: hay un puesto vacante
de oficial en mi regimiento;
Yo te escojo a ti. Parte, pronto; adiós.

(El conde quiere partir,
Susana y Fígaro lo detienen
)

SUSANA Y FÍGARO
¡Oh!, hasta mañana sólo...

CONDE
No, que se vaya enseguida.

CHERUBINO
(suspirando con pasión)
A obedeceros, señor, ya estoy dispuesto.

CONDE
Vete, por última vez
abraza a Susana.

(Cherubino abraza a Susana que queda
confundida
)

(aparte)

¡Qué inesperado golpe!

(El conde y Basilio se van)

FÍGARO
Eh, capitán, dame
a mí también la mano.

(En voz baja a Cherubino)

Quiero hablarte
antes de que te vayas. Adiós,
pequeño Cherubino,
¡cómo cambia en un instante tu destino!

Nº 9 Aria

FIGARO
No irás más, mariposón amoroso
día y noche rondando alrededor
de las bellas, turbándoles el reposo,
Narcisito, pequeño Adonis del amor.
No tendrás ya estos bellos penachos,
ese sombrero ligero y galante,
esa cabellera, ese aire brillante,
ese sonrosado color femenino.
Entre guerreros ¡voto a Baco!
Grandes mostachos, ajustada casaca,
el fusil a la espalda, el sable al flanco,
cuello erguido, gesto franco,
un gran casco, un gran turbante,
mucho honor, poco dinero,
Y en vez del fandango
una marcha por el fango,
por montañas, por valles,
con las nieves y los grandes calores
al concierto de trombones,
de bombardas, de cañones,
que las balas en todos los tonos
al oído hacen silbar.
Cherubino a la victoria,
a la gloria militar.

(Se marchan, marcando el paso) Acto II